Estrellas: Introducción
por Martín Dutra, 24 Jul 2007.
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Las estrellas son los objetos celestes que más se identifican con la Astronomía porque prácticamente son ellos los que alumbran el firmamento en las noches. A simple vista parecen simples focos luminosos, pero analizándolos detenidamente se puede llegar a saber mucho sobre ellos.
Definición
Las estrellas son esencialmente masas de variados gases (generalmente hidrógeno y helio) que se encuentran a temperaturas muy elevadas, esto ocasiona que muchos de sus gases estén ionizados, debido a todo tipo de reacciones que ocurren en su interior.
Constelaciones
Para facilitar el reconocimiento del cielo, los hombres en la antigüedad agruparon las estrellas en constelaciones, simplemente unían las estrellas más brillantes para formar una figura reconocible en el cielo. En la antigüedad, cada pueblo reconocía diferentes constelaciones en el cielo, ésta práctica es tan intuitiva que incluso los mayas, que vivían en un continente distinto al de los árabes y europeos, también tenían sus constelaciones. La mayoría de las constelaciones que hoy reconocemos provienen del Almagesto, un libro del astrónomo griego Ptolomeo escrito alrededor del 150 d.C. que reunía un total de 48 constelaciones, pero este libro no incluía constelaciones que eran visibles sólo del hemisferio sur debido a que no se sabía de la presencia de esa extensión.
Con el tiempo se fueron agregando más constelaciones, especialmente creció el número de las pertenecientes al hemisferio sur, consiguiendo llegar en la actualidad a 88 constelaciones que fueron adoptadas por la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) en 1922 incluyendo una abreviación de tres letras para cada constelación con el fin de oficializar un sistema de denominación. Esta organización también incluyó en su lista los genitivos para cada una cuyo uso se describirá más adelante.
Actualmente, con la avenencia de telescopios potentes que permiten observar muchísimas estrellas en una porción relativamente pequeña, las constelaciones no comprenden simples líneas imaginarias en el firmamento, sino que representan un área en éste: las proporciones y los límites de cada constelación aún no están adoptadas oficialmente pero poco difieren los atlas y catálogos entre sí de acuerdo a esto.
Cúmulos
En el universo no hay solo estrellas aisladas e independientes, sino que existen los llamados cúmulos estelares (o conglomerados estelares) que simplemente son agrupaciones de estrellas ligadas por la gravitación.
Hay dos tipos de cúmulos: los cúmulos abiertos y los globulares. Se diferencian por su edad, forma y la cantidad de estrellas.
Cúmulos abiertos
Los cúmulos abiertos, también llamados cúmulos galácticos debido a que se ubican principalmente cerca del plano galáctico de la galaxia en que se encuentran, son muy numerosos en el firmamento pero tienen muy pocas estrellas pudiéndose encontrar desde solo unas decenas hasta centenas de estrellas dentro de él. No tienen forma aparente sino más bien presentan un contorno irregular, a través de unos binoculares o telescopios se los puede apreciar el como varias estrellas dispersas pero no muy distanciadas.
Los cúmulos abiertos están compuestos principalmente por estrellas jóvenes, tienen un diámetro de por lo menos 10 A-L y sólo en nuestra galaxia hay más de mil cúmulos de ese tipo siendo más numerosos que los globulares.
Cúmulos globulares
Este tipo de cúmulo es más escaso en el firmamento que los cúmulos abiertos, a simple vista se ven como una mancha difusa y esférica. El número de estrellas que albergan es exorbitante pudiendo albergar desde cien mil hasta diez millones de estrellas. Se ubican alrededor del halo de la galaxia en que se encuentran y son más numerosos en las galaxias elípticas que en las espirales.
Sus estrellas son muy antiguas, tanto que se piensa que estos cúmulos se formaron en una edad temprana del universo puesto que se han registrado estrellas de diez mil millones de años en adelante, de hecho, se cree que estos cúmulos son los más viejos del universo. El hecho de que haya poca o nada de concentración de gas y polvo en un cúmulo es indicio de que es viejo, al igual que si el cúmulo contiene pocas concentraciones de elementos pesados.
Nomenclatura
Las estrellas más brillantes, las que llaman más la atención, comúnmente tienen nombres propios que les fueron dados popularmente hace mucho tiempo. Algunos nombres derivan del griego y del latín, como en el caso de Sirius y Spica; muchos otros provienen del árabe como sucede con Aldebarán.
Este sistema se convirtió inútil cuando fue necesario estudiar muchas estrellas más, incluso las más débiles, y decididamente era muy difícil otorgarle un nombre a todas las estrellas (que son aproximadamente 6000 a simple vista) y luego recordarlos. En 1603, el astrónomo alemán Johann Bayer desarrolló un nuevo sistema de nomenclatura, utilizado en su famoso catálogo, que consistía en denominar las estrellas de cada constelación en orden decreciente en cuanto a su brillantez con el alfabeto griego así, en cada constelación, las más brillantes serían alpha, beta, gamma, etc. No siempre se respeta el orden de brillo, sino que a veces, como en el caso de Crux (Cruz del Sur), se lo ordena de izquierda a derecha; en otras ocasiones, cuando se descubrieron telescopios más potentes se descubrió que algunas estrellas que eran más brillantes que otras en realidad eran más débiles.
Más tarde, en 1725, el británico John Flamsteed realizó un catálogo en el cual se introducía un nuevo sistema de nomenclatura. Este consistía en etiquetar con un número las estrellas dentro de cada constelación en orden creciente de acuerdo a su ascensión recta.
Luego de que una estrella tiene una letra griega o un número Flamsteed se le adiciona un genitivo de acuerdo a la constelación, el genitivo de Taurus es Tauri y por lo tanto dos de sus estrellas son Beta Tauri o 17 Tauri. De esta manera, muchas estrellas tienen múltiples nombres como por ejemplo Betelgeuse que también se conoce como Alpha Orionis y 58 Orionis. El sistema comúnmente usado es el de Bayer que agrupa la mayoría de las estrellas visibles a simple vista, sin embargo cuando los astrónomos profesionales se ven obligados a reconocer las estrellas que aparecen en los grandes telescopios usan otro sistema de notación que se basa en numerarlos directamente.